Graduación de 2º de Bachillerato. Promoción 2025-2026

El viernes 22 de mayo, el salón del Hotel Bardo se llenó a las ocho de la tarde con las familias de los alumnos de 2º de Bachillerato. Cuando los graduados entraron en fila, los aplausos no terminaban.

Como cada año, Paco, profesor de música, hizo de maestro de ceremonias y desde el atril fue dando paso a las distintas intervenciones.

La primera en intervenir fue Miriam Díez, tutora de 2º CTB. Partió de una reflexión etimológica: education en inglés se queda en la formación académica, pero la educación en castellano viene del latín educare (criar, formar) y educere (sacar fuera). Educar, dijo, no es llenar de conocimientos sino ayudar a sacar lo mejor que cada uno lleva dentro. Habló también del papel de las familias durante el curso y de que la verdadera libertad pasa por la capacidad de pensar por uno mismo. Cerró con una cita de Virginia Woolf: «Cerrad vuestras bibliotecas con llave si queréis, pero no hay puerta, ni cerradura, ni cerrojo que podáis poner a la libertad de mi mente.»

Siguió Isabel Brey, antigua alumna del centro que se graduó hace cinco años. Contó que estudió diseño en Madrid y que las cosas habían dado muchas vueltas respecto a lo que se imaginaba al salir del instituto. Avisó a los graduados de algo que nadie le había explicado bien en su día: crecer no consiste en tenerlo todo claro, sino en aprender a convivir con las dudas sin dejar de avanzar. Recordó a su profesora de Literatura en primero de bachillerato, que les había enseñado el Viaje a Ítaca de Cavafis. Cerró su intervención recitándolo, cinco años después de aquella clase.

A continuación intervino Raúl Gasco, nuevo presidente del AMPA en relevo de Luis de Lamo. Habló de las tres decisiones vitales que comparten todos los presentes en la sala: la de ser padre o madre, la de elegir la docencia como camino de realización personal, y la de apostar por la enseñanza pública como pilar de la formación de los jóvenes. Cerró dirigiéndose a los graduados, recordándoles que tomar decisiones implica renunciar a otros caminos y que eso requiere valentía.

Después fue el turno de los alumnos, seis de ellos hablaron en representación del resto. Fue el momento más divertido del acto pues mezclaron sus agradecimientos con bromas a algunos profesores, anécdotas de clase y guiños que solo entendían los que habían vivido los cursos juntos. El público se rió, y los profesores aludidos también.

Nos mostraron también un vídeo que habían preparado con música de fondo y fotos de este tiempo juntos: aulas, recreo, excursiones, partidos, viajes. Años de instituto comprimidos en unos minutos.

Llegó entonces la parte central del acto: la imposición de bandas y la entrega de diplomas. Los cuatro grupos de 2º de Bachillerato fueron pasando, alumno a alumno. Cada nombre se leía desde el atril, el alumno se levantaba de su butaca entre el público, subía las escaleras a la mesa presidencial y allí lo recibían el director, los jefes de estudios, la secretaria, los tutores de cada grupo y los invitados para imponerle la banda y entregarle el diploma. Es la parte más larga del acto y también la más esperada por las familias.

Después, un pequeño homenaje a Luis de Lamo. Luis ha sido durante los últimos años presidente del AMPA y ahora cierra su etapa en el centro porque su hijo se gradúa con esta promoción. Le entregaron un reloj artesanal, obra de Ana, profesora de plástica. Un regalo a la altura de todo lo que ha trabajado por el instituto.

Subieron luego al escenario cuatro alumnos destacados de esta promoción, que recibieron como obsequio unas maletas. Tanto las maletas como la actuación del coro corren a cargo del AMPA, que cubre también dos entradas gratuitas al acto a cada alumno cuya familia es socia.

Felipe Cuesta, director del centro, fue el último en intervenir. Habló del instituto como herramienta para entender el pasado, ordenar el presente y construir una vida futura libre. Recordó que esa libertad, lejos del capricho, tiene que ver con la honestidad y con saber distinguir en un mundo cada vez más ruidoso y simplificado. Cerró citando a Saroyan: buscar la bondad en todas partes, no creerse inferior ni superior a nadie, sonreír ante los misterios infinitos del mundo.

Para terminar, el coro de la Universidad Pontificia, dirigido por Paco, interpretó cuatro piezas.

Antes de despedir el acto, el propio Paco leyó una bendición irlandesa: que el viento esté siempre a vuestra espalda, que el sol os dé en la cara, que las flores florezcan en vuestro camino y que tu casa sea firme contra la tormenta. Después, vino de honor en el vestíbulo, despedidas, fotos. Las familias se fueron yendo poco a poco. La cena y la fiesta ya eran cosa de los chicos.


A los que ahora se van, solo añadir lo que Cavafis le pedía al viajero:

Cuando emprendas tu viaje a Ítaca,

pide que el camino sea largo,

lleno de aventuras, lleno de experiencias.

— Constantino P. Cavafis, Ítaca (trad. Pedro Bádenas de la Peña)

Si os apetece, en este enlace podéis leer el poema completo; y si preferís escucharlo, aquí lo recita José María Pou.